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Un país sacudido a las 1:55

Los estruendos de las explosiones despertaron a la ciudad de Caracas el 3 de enero de 2026 a la 1:55 de la madrugada. Durante horas no estuvo claro quién atacó ni el por qué, hasta que Donald Trump anunció la operación estadounidense ‘Resolución Absoluta’, en la que se realizó la captura del entonces mandatario venezolano, Nicolás Maduro, junto a su esposa, Cilia Flores. 

El hecho se confirmó a través del mensaje en redes sociales de Donald Trump, actual mandatario de los Estados Unidos, en el que indicó lo siguiente: “Estados Unidos de América ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien ha sido capturado junto con su esposa y trasladado fuera del país”. 

Las autoridades estadounidenses confirmaron el traslado de Nicolás Maduro y Cilia Flores al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en donde permanecen detenidos a la espera de audiencia ante el tribunal federal para responder por cargos de narcotráfico y narcoterrorismo. Dos días después de la captura de Maduro, asumió la hasta entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, el cargo como presidenta encargada de la nación. 

En su rueda de prensa, Trump afirmó que Estados Unidos estaría “muy fuertemente involucrado” en la industria petrolera venezolana. Además, afirmó que “esencialmente hay paz en Medio Oriente gracias a sus operaciones”, usando ese supuesto éxito para justificar su historial internacional de intervenciones. La reacción internacional osciló entre apoyos explícitos a la operación y llamados a respetar el derecho internacional (El País, 2026).  

Sin embargo, los acontecimientos van más allá de los relatos oficiales y los comunicados internacionales, se centra en las voces de la vida cotidiana, quienes vivieron en primera mano lo ocurrido y siguen siendo la verdadera cara de Venezuela.


Ana López: Un silencio pesado

“La autocensura sigue con mucha fuerza. No hay demasiados indicios de que vayamos a poder expresarnos más libremente” expresó Ana López (seudónimo), periodista que vive actualmente en Caracas, cerca de uno de los puntos de detonación. 

Al describir los hechos, Ana contó que: “La noticia me llegó porque me despertó la explosión”. En ese primer momento, todo era confusión y espera, pero lo que puntualizó Ana es que el protagonista del fin de semana fue el silencio. “Todo ese fin de semana en la calle no se escuchaba nada, nada, absolutamente nada, no había ningún tipo de celebración, no había casi nadie caminando por la calle – es un silencio que ya forma parte de nuestra cotidianidad”. 

¿Cómo manejar ese silencio e incertidumbre dentro de la cotidianidad? Después de los hechos que marcaron Venezuela ese día, los ciudadanos fueron tomando acciones con cautela. Ana relató que, pese al silencio característico de la tensa calma, se empezaron a ver nuevamente voces que exigían la libertad de los presos políticos. Para Ana, en el marco de la liberación de los presos políticos, algo inesperado ocurrió: “Empezaron a aparecer nombres que no están contabilizados en las listas de presos políticos, pues a los familiares siempre les dio miedo decir que estaban presos por temor a que adentro les hicieran daño. Entonces, la lista creció”.

El que era tu verdugo ahora está en una situación de vulnerabilidad. Eso, muy lejos de generar alegría, produce más bien un sentir de que aquí estamos todos igual de vulnerables.

Pese a que Ana observa con una esperanza cauta la excarcelación de algunos presos políticos, dijo que “en la calle no hubo ni celebración, ni lamento”. De hecho, se puede notar una vulnerabilidad compartida entre los venezolanos.  Ana lo explicó de la siguiente manera: “Hay una especie de democratización de esa idea: el que era tu verdugo ahora está en una situación de vulnerabilidad. Eso, muy lejos de generar alegría, produce más bien un sentir de que aquí estamos todos igual de vulnerables”.

La vulnerabilidad compartida, el miedo y la incertidumbre, son elementos que exigen tener un pensamiento complejo y con matices. Ana explicó que, “puedes estar absolutamente en contra de Maduro y las violaciones de los derechos humanos, y absolutamente en contra de Trump y sus acciones”. 


Aimee Zambrano: Miedo y estrés postraumático

“Los problemas de los venezolanos los tienen que resolver los venezolanos sin intervenciones de afuera”, afirmó Aimee Zambrano, antropóloga y feminista que reside en Venezuela. 

Cuando ocurrieron los hechos, se encontraba fuera de Caracas, pero sus familiares estaban en una zona cercana a la explosión más fuerte y debido al ataque, estuvieron sin servicios básicos como luz y agua. Algunos sectores de la ciudad estuvieron hasta tres días sin luz eléctrica. Lo que más preocupó a Aimee era el hecho de no poder comunicarse con sus familiares en la capital y conocer acerca de su seguridad. Aimee remarcó que: “A pesar de las amenazas que hemos tenido por años, jamás nos había pasado por la cabeza que fuéramos víctimas de un bombardeo”. Lo que Aimee experimentó y describe es un estrés postraumático tras lo ocurrido el 3 de enero: “Yo creo que todavía nosotros estamos en un trastorno de estrés postraumático, ¿Sabes? Hay miedo, incluso cuesta dormir porque tú no sabes, o sea, estás pensando si vuelven a bombardear”

La preocupación de muchos venezolanos, como Aimee, viene debidamente justificada, sobre todo tras las amenazas del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien amenazó utilizar la fuerza si el gobierno de Delcy Rodríguez no cooperaba. En su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado hizo referencia a las palabras del Presidente Donald Trump, “como ha dicho el presidente, estamos dispuestos a usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos no la consiguen”.

Las amenazas de Estados Unidos han dejado en alerta a la región entera. Aimee interpretó lo ocurrido en Venezuela como un laboratorio que forma parte de una lógica global de ensayo y advertencia. De hecho, hizo hincapié en el genocidio en Gaza, el cual “les da la puerta de entrada para hacer este tipo de acciones contra los países”.

Es fundamental conocer acerca de la violencia a la interna en Venezuela, sobre todo con respecto a los colectivos armados, puesto que según algunos reportes internacionales, los llamados “colectivos” han sido descritos como grupos civiles armados que apoyan al gobierno y que, según medios como la DW y la BBC, han participado en actos de intimidación o represión contra opositores.

En contraste a este imaginario, Aimee hizo una precisión importante que contrasta con el relato de los medios internacionales acerca de los colectivos y explicó que la palabra “colectivo” es igual a la palabra que utilizan para referirse a una comunidad y articulación general de personas. Por lo tanto existe, según Aimee, “una narrativa que se ha instalado desde hace cierto tiempo asociada a eso, que es la organización popular que hay en muchos espacios y desde que volví a Caracas no he visto que haya colectivos armados en la calle”.

Escucha a la antropóloga y feminista. Aimee Zambrano:

Empezó a sumarse mucha gente, condenando el bombardeo, en resistencia a la injerencia, invasión y de la Doctrina Monroe acá en Venezuela.

Mientras que Ana López comentaba acerca de un silencio y que no había ni celebración ni lamento, Aimee indicó que sí existió una concentración en la capital condenando el bombardeo y solicitando la vuelta de Maduro y su compañera Cilia Flores. Aimee recordó que, “empezó a sumarse mucha gente, condenando el bombardeo, en resistencia a la injerencia,  invasión y de la Doctrina Monroe acá en Venezuela”. 

Aunque Aimee y Ana viven realidades distintas, hay algo que se repite en su sentir y es que tras los hechos el 3 de enero, hay una tensa calma como concepto compartido. Algo claro es que no existió a nivel interno en Venezuela una euforia, ni festejo, pero tampoco se ve un estallido generalizado, sino que hubo espera, cálculos y medición propia de la incertidumbre.


Óscar Schlenker: Prensa, represión y esperanza contenida

“Maduro se convirtió en uno de los regímenes con más presos políticos del mundo en proporción” aseguró Óscar Schlenker, reportero de DW, medio internacional alemán, uno de los últimos canales internacionales que podía transmitir libremente en Venezuela. 

Óscar se vio obligado a salir del país en abril de 2024 por riesgos a su integridad física y la de su equipo de trabajo, cuando el gobierno de Venezuela cortó la transmisión de la Deutsche Welle (DW). “Colegas y activistas de derechos humanos empezaron a ser arrestados. Eso fue una señal para mí, porque mi idea siempre fue dar la noticia, no ser la noticia”.  

Este hecho, según Óscar, ocurrió en el marco de las elecciones de julio de 2024. En la entrevista aseguró que: “En el contexto pre y post electoral de esas elecciones presidenciales, el régimen de Nicolás Maduro se puso mucho más represivo, convirtiéndose en uno de los regímenes con más presos políticos en el mundo en proporción – arrestando a 2.000 personas después de las elecciones”.

De hecho, según la organización no gubernamental, Foro Penal: “Un total de 1.848 que fueron aprehendidos después de las elecciones presidenciales del 28 de julio”.

La cifra de presos políticos es algo que ha llamado la atención de varias organizaciones de derechos humanos y ha interpelado a la Presidenta encargada, Delcy Rodríguez. De hecho, el pasado 19 de febrero de este año, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, impulsada por Rodríguez, en la cual se entregaría una amnistía “a todas las personas que hayan sido procesadas o condenadas por la presunta o comprobada comisión de delitos políticos o conexos entre 2002 y 2025.”

Escucha al periodista Óscar Schlenkler:

Se removió al líder Nicolás Maduro, pero el régimen sigue mandando en Venezuela.

A pesar del proceso de excarcelaciones que estamos viendo, Óscar mencionó que es importante recordar que son personas que han dejado de estar encarceladas, pero no están en plena condición de libertad, debido a que, “tienen régimen de presentación, no pueden salir del país, tienen una serie de condiciones que tienen que cumplir con el Estado. Se removió al líder Nicolás Maduro, pero el régimen sigue mandando en Venezuela”. 

Hasta el momento de nuestra entrevista, Óscar señaló que, “teníamos contados a principios de año al menos 800 presos políticos y van solamente unas 250 excarcelaciones”. Actualmente, según cifras de la organización Foro Penal, se han confirmado 444 excarcelaciones desde que se inició este proceso el 8 de enero de 2026. Es decir, esto evidencia un avance paulatino del proceso de excarcelación de presos políticos, el cual se espera que continúe en esta tendencia tras la aprobación de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática. 

Al ver las excarcelaciones de más de 20 periodistas colegas, Óscar admitió que, “me entró una gran esperanza de poder regresar a Venezuela, porque yo quiero regresar y seguir trabajando desde Caracas, ese es mi hogar”. La esperanza que siente Óscar no es plena, reconoció que “me preocupa que se hable de un segundo ataque de Estados Unidos, eso sería terrible, demostraría que nuestra soberanía está en riesgo”. Entonces, se puede ver una esperanza contenida y cauta, con miras de que los hechos sigan en este camino, “que haya más apertura a la prensa, liberaciones de presos políticos y que se llamen a unas elecciones”. 

Al igual que Aimee, Óscar tuvo sus críticas al sistema judicial internacional, pero su crítica viene desde otro enfoque. Mientras que Aimee nos liga la falta de responsabilidad y consecuencias a Estados Unidos por romper la ley internacional, debido a la permisividad del mundo con el genocidio en Gaza, Óscar señala el fallo de la justicia internacional al no haber prevenido los crímenes de lesa humanidad en Venezuela. “Cuando se pone en duda la justicia internacional, por lo que Trump hizo con Maduro, los venezolanos muchas veces dudan acerca de qué ha hecho la justicia internacional por defender o por prevenir que ocurran crímenes de lesa humanidad en Venezuela”, señaló Óscar. Aunque difieren sus motivos, Óscar y Aimee, como muchos venezolanos, se sienten defraudados por los mecanismos de la justicia internacional. 


Juan Carlos Rey: La polarización como fe 

“Es necesario asumir una posición crítica y dar cuenta de que no todo lo está de un lado es bueno ni todo lo está del otro lado es malo” señaló Juan Carlos Rey, docente de la Universidad Central de Venezuela en la escuela de antropología.

Juan Carlos reside en las afueras de Caracas, cerca de una de las zonas donde bombardearon una de las antenas de telecomunicaciones. Juan Carlos recordó una frase clave, la que resume el sentir ciudadano: “La incertidumbre es lo que nos queda hasta ahora…una tensa calma con expectativa”.

Juan Carlos observa la incertidumbre desde un foco distinto que los demás, pues critica por igual a dos polos del debate venezolano: el chavismo gobernante y los sectores de la oposición, ya que sostiene que los dos sectores son radicales y no brindan mucha oportunidad a la discusión racional. Las posiciones en este escenario polarizante se han convertido en una fe: “Fe con el proceso revolucionario y la unidad máxima, o el acto de fe de aquí esto va a cambiar porque los Estados Unidos va a liberar este país. En cualquier caso, son posicionamientos previos inamovibles que una discusión en torno a argumentos sustentados en hechos y escenarios que puedan ser verificables”.

Fe con el proceso revolucionario y la unidad máxima, o el acto de fe de aquí esto va a cambiar porque los Estados Unidos va a liberar este país.

En este escenario limitante, Juan Carlos expresó su desacuerdo en que se castigue al que no toma partido y que la voz de las personas conocidas como “tibias políticamente” tienen una voz clave en un escenario de polarización. Pese a que: “El tibio se entiende como una persona despreciable, que no quiere tomar partido y quiere ser oportunista, pero muchas veces es necesario asumir una posición crítica y dar cuenta que no todo de ningún lado es bueno o malo”. 

Lastimosamente, este lugar polarizante y rígido se mantiene así para Juan Carlos debido a que las personas ya no entran al diálogo: “Vivimos en un país donde la capacidad para escucharnos la hemos perdido” comentó Rey.

Escucha al docente Juan Carlos Rey Gonzáles:

Frente a la ciudadanía dividida, Juan Carlos señaló a la clase política y recordó su rol y responsabilidad para sacar a los venezolanos de esta situación. Rey criticó a las principales figuras políticas, como María Corina Machado, Delcy Rodríguez y Edmundo González, ya que ninguna de ellas ha sufrido de verdad como el ciudadano común. Incluso, Rey remarcó que “Debido a  falta de madurez política para poder sacarnos de este atolladero sin los sufrimientos de la gente…cada uno de estos personajes ha sido muy poco flexible”. Salvo quizás Delcy Rodríguez al “ceder algunos principios básicos para evitar una situación que sería mucho peor”. 

Rey reconoce que parte del país se siente aliviado por la intervención, pero advierte que ese alivio puede ser pasajero: “Entiendo que hay gente que se sentía frustrada, y por lo tanto, aliviada de que haya venido Estados Unidos a generar una acción. Yo lamento que en algún momento se van a sentir defraudada. Ningún país puede sentirse bien por haber sido vulnerado en su soberanía”. 

En ese mismo clima, duda que una salida electoral sea viable en el corto plazo: “No tendría ningún sentido hacer una elección en este momento y que no todos los sectores se sientan a gusto con el árbitro, y eso solamente generaría un conflicto para quien sea el declarado ganador, pues la otra facción cuestionaría ese triunfo”. 

No obstante, el deseo genuino de Juan Carlos y de muchos venezolanos continúa siendo el de volver a unirse. Rey dijo: “Mi deseo es encontrarnos ¿es posible o no es posible? Realmente no lo sé. ¿Qué pasó el 3? No lo sé. Y creo que nadie lo sabe con certeza”.


Lecciones de una tensa calma 

En la recolección de cuatro testimonios, una idea se impone: Venezuela no habla en un solo tono. No hay guerra abierta, pero tampoco una paz plena. La “tensa calma” que se repite en cada testimonio no es sinónimo de apatía, sino una forma de supervivencia frente a un futuro impredecible.

Aunque existen antecedentes históricos comparables, ninguna experiencia prepara verdaderamente a una sociedad para enfrentar una situación de esta naturaleza. La incertidumbre configura un escenario marcado por la desconfianza y la espera. En un país donde amplios sectores viven al día, esta “tensa calma” no responde a la resiliencia que suele romantizarse, sino a una adaptación impuesta frente a condiciones que escapan al control individual.


Pamela Ledesma escribió este artículo. Escucha aquí una breve reflexión de la autora.

¿Leer o ver más?

Esta colección de voces venezolanas refleja un país en plena transición, pero ofrece solo un vistazo. Otros medios y obras profundizan más en este contexto y muestran, por ejemplo, la historia detrás de los problemas que enfrenta Venezuela hoy. A continuación, tres fuentes interesantes.

  1. En el libro Venezuela – Dimensions of the Crisis (Springer, 2023), varios expertos explican cómo y por qué Venezuela terminó en una profunda crisis política y económica. En lugar de señalar únicamente a Chávez o a Maduro, los autores también destacan el contexto histórico y otros factores: una fuerte dependencia económica del petróleo y una profunda desconfianza hacia el viejo sistema político que Chávez prometió reemplazar con una alternativa populista y socialista. El libro también analiza el efecto limitado —e incluso a veces contraproducente— de las sanciones occidentales y mira hacia el futuro con poco optimismo. “Venezuela sigue siendo una sociedad dividida, marcada por la polarización, la desconfianza y una crisis económica extrema.”
  2. En el libro Venezuela in Crisis (Haymarket Books, 2026), publicado este año, el país se analiza desde la perspectiva de pensadores venezolanos de izquierda y anticapitalistas —entre ellos antiguos ministros del gobierno de Chávez— que hoy se muestran críticos con Maduro. El libro examina las profundas y contradictorias transformaciones que ha vivido Venezuela. “En 2011, Venezuela era el segundo país más igualitario del hemisferio occidental, solo superado por Canadá.” Pero después de 2013 la economía se derrumbó, la inflación alcanzó niveles récord y la pobreza aumentó. Aunque las sanciones estadounidenses contra Venezuela influyeron en esta situación, los autores también señalan decisiones internas, errores de gestión y un giro más neoliberal bajo el gobierno autoritario de Maduro.
  3. El reportaje en video How it all went wrong in Venezuela, de la cadena catarí Al Jazeera, muestra el ascenso de Hugo Chávez y del chavismo. Desde una revuelta popular en 1989 reprimida violentamente (el Caracazo) hasta los primeros intentos del militar Hugo Chávez de llegar al poder: primero mediante un intento de golpe de Estado en 1992 y más tarde, en 1999, a través de elecciones democráticas. El reportaje muestra cómo las preocupaciones por la pobreza y la injerencia occidental crearon un terreno fértil para el chavismo, pero también qué salió mal durante el gobierno de Chávez y el de su sucesor, Maduro.